CIUDAD DEL TERCER MUNDO

tierras ardientes, quebradas
de tanto estirar los márgenes,
volcanes que se desbocan
hacia espacios de humedad,
danza de ojos incrustados,
máscara que al tiempo espanta,
policromía triunfando,
elevándose del cieno,
ánforas de luz y sal,
sed de pozo, agua de dunas,
diáspora que curva el viento,
bocas de arena doradas
adentrándose en oasis,
manos firmes de mujer
fecundando las raíces
de merecida parcela
de hipotética esperanza

no caben más pies aquí
en la tierra sin asfalto,
con el fruto ya expoliado
por los tiranos de turno,
qué pena de este vergel
rumor de selvas y juncos,
cantos de exultantes plumas,
reclamos, belleza, orgullo
de leones y felinos

con el alma endurecida
y el obligado desnudo
de mi carne osamentada,
emigro hacia una ciudad
de tejados de uralita
y de un aire envilecido
a vagar, limpias mis manos
y mi rostro oscurecido
se alivia entre el encalado
de laberintos angostos
de color blancoazulados
pobres, presentado el reto
a este sol enardecido,
un paraíso sin tiempo
de miseria consentida

y encomendada a la luna,
desde esta ciudad sin rumbo:
hormigas exploradoras
huyen de su lazareto