EL RÍO
IDesde la entraña acuática Del gran lago africano, Se desprende neonato El río de los ríos. Brota su lozanía En esforzado ascenso Combatiendo sollozos, Lágrimas de oro, Que poetas vertieron Por damas desdeñosas, Llegando a desbordar Sus aguas. Lamentos refulgentes Donde reverberaron Los ojos de los dioses, A los que faraones y reinas Reclamaron la inspiración De escaleras divinas, Pasadizos A la inmortalidadIIPorfiadas miradas En aguas temporales, Van enhebrando el sueño Desmembrado de Osiris: Cual Venus emergiendo Abu-Simbel, Y esas potentes piernas De gigantes Salientes de la roca, Aguardando a que el dios Fecunde con sus rayos El centro, Y los libere De su perpetuidad Inmóvil, prometeica. Avanzando en el río Hacia la isla sagrada Donde se aloja Isis, Diosa madre, Y la abnegada esposa Que de lo fragmentario Hará lo eterno. Cómo se desparraman En tus orillas, hileras De redondas columnas Floreciendo en papiros, O en las hojas de acanto O en el loto De abiertos capiteles. Las tumbas y colosos Sellados por los signos, Y el gesto lateral De las imágenes, Revelan El momento del despertar Del sueño de los dioses, La ansiada eternidad De los mortales. Pero el río de Isis No detiene aún su curso, Sondea los desiertos, Recolecta sembrados Cotidianos, Esfuerzos sobrehumanos Con que elevar pirámides Guardadas por esfinges. Y así, el collar de perlas Engarzado, El dios reconstruido Entre mágicas piedras De memoria cifrada, Que ha de desembocar Al mar Mediterráneo, Y retornar a la continuidad De sus orígenesIIITodo recobra su principio, Y nosotros Viajeros despertando, En esas mismas aguas Oscuras del misterio, Y a la luz de este día, Vemos en tus orillas Otras damas de negro Cuyas manos, Ya no son de alabastro, Ni sus caras son templos, Sino anónimos rostros Que ocultan los silencios De una vida enterrada, Exenta de mastabas, Necrópolis, esfinges. Navegamos corrientes Lentamente hacia arriba, Y el roce de tus juncos, Esos tallos esbeltos, Las ampulosas hojas Africanas, Todo se torna imágenes De entrañables películas, De instantes de algún cuadro, Del verso de un poema, Momentos regresados, Que también pertenecen Derivan De ese collar de perlas Ideales Pero ya es otro sueño