LISBOA

Nos sorprendió desnudos
            El azul
Expulsado del cielo,
Sobre el rojo carmín
De los tejados
En Alfhama.

Más allá, el forjado
Metal oscurecido
Arqueando las aguas,
Coronando corrientes,
Pincelando barcos y raíles.
Más próximo, el tranvía
Zigzaguea en tus sienes
las estrellas fugaces
de la infancia.

Entre grises de nieve
De antiguos monumentos
Frente al agua
Serpentea la tarde,
y el río nos devuelve
De nuevo a las tabernas
Donde se moja el vino
Con maderas de oriente
y occidente, que saben
A esos días caobas
De refugio
En los ojos de alguien
Que escucha de otros labios
Un poema,
O a esas noches de ébano
Sin sueño, reticentes...

      Que apuran, se resisten
Al frío amanecer
De la partida