ROMA
Unos ojos errantes Quieren correr tus velos, Buscando esa mirada Labrada de tus piedras, Que lleva al principio Que los dioses anuncian. Amo tu rostro en ruinas, Tu bóveda encendida, Tu cuello pincel de arte, Tu pecho de basalto, Y corazón abierto Desgranado en la tierra De onduladas caderas Astros de agua, Que confluyen en mares Cálidos como vientres. Sobre antiguas columnas Que sostienen tu cuerpo, Y enramada a tus muros, Se ha enarcado el poniente Dorado que regresa, La noche plateada, Las horas que no cesan De caer en cascada Sobre esta ciudad-bosque, Preñada por el tiempo Que la nutre, la crece