SÁHARA
IEl animal desértico camina, Hunde sus pasos profundos en al arena, Y su perfil de duna y nuestros cuerpos Se proyectan en indelebles sombras. Subimos, descendemos Como un coro de danza y de silencio, Hacia sus mismas entrañas, Hacia su propio centro: El añil de rostros nos recibe Sabor a frutos viejos. A lo lejos las bocas De los mares bíblicos Bajo arrugas antiguas De paisajes cercanos. Las tierras del reg-erg Ebrio océano dorado se sumerge Y emerge de su caos. Quién se atreve a pisar las huellas De tantas noches sobre un fuego Estrellado, Telón de fondo después de despedirse El astro: Cuántas manos ha visto sobre manos Abrir zanjas al calor y al viento, Arrebatar y construir palacios Enlonados Por escasos y precisos manjares Que alargarán un día más La búsquedaIIA SaraAquí, desde tu jaima, Desde tus ojos, En medio de la nada Se extiende un vasto y sorprendente espacio, Y un paraíso plano Cercado en el horizonte. El color de tu piel Parece arena, También la nuestra fue Tierra de pozos, Con el agua ajustada, un preciado tesoro Que ahora brilla entre tus labios Al vernos se humedecen, Te recordamos a alguien. Nosotros, occidentales De cuerpos bien regados y de abundante fuente Que también vierte sed. Domina tu sonrisa, Una cascada abierta Que corona tu rostro, Y verdaderamente ¡Pareces tan feliz...! Mientras esperas Ese puente de oro, Que ha de ceñir tu dedo, y así quizás, Probarás otros mundos Y sabrás de otros puentes