SÁHARA

      I
El animal desértico camina,
Hunde sus pasos profundos en al arena,
Y su perfil de duna y nuestros cuerpos
Se proyectan en indelebles sombras.

Subimos, descendemos
Como un coro de danza y de silencio,
Hacia sus mismas entrañas,
Hacia su propio centro:

El añil de rostros nos recibe
Sabor a frutos viejos.
A lo lejos las bocas
De los mares bíblicos
Bajo arrugas antiguas
De paisajes cercanos.
Las tierras del reg-erg
Ebrio océano dorado se sumerge
Y emerge de su caos.

Quién se atreve a pisar las huellas
De tantas noches sobre un fuego
Estrellado,
Telón de fondo después de despedirse
El astro:
Cuántas manos ha visto sobre manos
Abrir zanjas al calor y al viento,
Arrebatar y construir palacios

Enlonados
Por escasos y precisos manjares

Que alargarán un día más
La búsqueda
      II
A Sara
Aquí, desde tu jaima,
Desde tus ojos,
En medio de la nada
Se extiende un vasto y sorprendente espacio,
Y un paraíso plano
Cercado en el horizonte.

El color de tu piel
Parece arena,
También la nuestra fue
Tierra de pozos,
Con el agua ajustada,
un preciado tesoro
Que ahora brilla entre tus labios

Al vernos se humedecen,
Te recordamos a alguien.
Nosotros, occidentales
De cuerpos bien regados
y de abundante fuente
Que también vierte sed.

Domina tu sonrisa,
Una cascada abierta
Que corona tu rostro,
Y verdaderamente
¡Pareces tan feliz...!
Mientras esperas

Ese puente de oro,
Que ha de ceñir tu dedo, y así quizás,
Probarás otros mundos
Y sabrás de otros puentes