Introducción innecesaria

Allí, en la profundidad de la noche, en sus aguas negras y violentas late el viejo deseo, el goce inacabado, el suspenso del próximo instante, la intriga por la luz final.

En esa noche inesperada de emoción y espanto, en esa noche pegajosa y sólida, en el fondo de esa noche repetida e irrepetible se arrastra el hastío, el hastío elemental, el necesario hastío para seguir bosquejando los trazos del próximo paso y borroneando los rastros de la pisada anterior.

Allí, en el barro oscuro del fondo de la habitación, empieza a golpear el lápiz contra el papel y toma forma —alguna forma al menos— el bosquejo grisáceo de una vida.

De una vida que se parece demasiado a la mía.

El autor