Certeza
Hay un poeta que luce la sombra
de un tiempo siniestro,
hay una mujer que habla con los ángeles
cuando sus ojos ruedan por mundos diversos,
hay un amigo que se fue un día
(y es otra mujer, hecha de mar y locura)
para regresar descuartizada en pedazos de papel,
hay un viento allá afuera, que grita la angustia
de lobos humillados y hembras en celo.
Hay un hombre estatuado en la pieza
bebiendo de las sombras
de un poema infinito,
y después de innumerables noches
emocionado
halló su primera certeza:
las manos también sueñan.
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