Conveníamos
Mientras fumábamos el resto
del goce de los cuerpos
la otra noche decíamos
que cuando el día se inunda de sombras,
la luna se quita su máscara de luna
y se disfraza de nuestros monstruos más conocidos,
desquiciando los sueños de los injustos.
Conveníamos también que esto sucede
los viernes de brujas y duendes
o cualquier otro día de la semana
por la noche,
aproximadamente entre la una y las tres de la madrugada,
justo cuando la calle allá afuera
y nosotros aquí en esta pieza de hotel
ya no somos tan convenientes.
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