Piedra azulEntre alturas vanas y restos humanos los ojos húmedos estaquearon la luna sobre la negra sombra de Dios. En el fondo del bolsillo los dedos rozan un objeto contundente, la diminuta piedra azul brilló en la noche impasible se quedó mirándola el espacio que dura una vida. Mucho tiempo después algunos transeúntes aseguran que cerró la mano con fuerza y ya sin memoria, abandonó la cornisa.