Piedra azul
Entre alturas vanas y restos humanos
los ojos húmedos estaquearon la luna
sobre la negra sombra de Dios.
En el fondo del bolsillo
los dedos rozan un objeto contundente,
la diminuta piedra azul brilló en la noche
impasible se quedó mirándola
el espacio que dura una vida.
Mucho tiempo después
algunos transeúntes aseguran
que cerró la mano con fuerza
y ya sin memoria, abandonó la cornisa.