En ce monde d'une heure
a Paul Verlaine
“Lejos de no ser engañado por este mundo de una hora,
pero para no serlo durante la eternidad”,
tu sabia y antigua mirada
renegaba de los Prudhommes convencionales
que desdeñan “les faiseurs des vers, ces vauriens”,
“ces fainéants barbus”, inútiles amantes
de “l'arbre qui frissonne et l'oiseau qui pleure”.
Absurdo te lanzabas también
contra los poemas del Hombre
contra las catedrales y el ocaso
cuando el mundo parecía
sólo un enorme puerto de naufragios
“donde el pájaro canta a la sombra”.
“Mais revenu des passions”
los excesos del amor te llenaron de dios el corazón
y reconocías la cruz sobre tus propios pasos.
Entonces llorabas y reías sobre “campos de batalla
où je vois des anges bleus et blancs”.