Gato con cinco patas
a Willy Harvey
Cuando el vino se derramó en sus venas
se dijo: yo mataré al poeta
yo mataré sus cantos transidos y profundos.
Pero, allí, reclinado en los muros de la basílica,
todos supieron del poeta que moría de a poco.
Sacerdote de puertas afuera,
oficiaba sus misas de réquiem
frente a la Plaza Veinticinco de Mayo
con sus versos alados
y un raído sobretodo de señorito inglés
venido a menos.