La muerte de Juanele
a Juan L. Ortiz
1.
Aguas antiguas, sabias,
una blasfemia de aves en su orilla
y sobre la maciega el breve sol que apenas
sé si es mi alma.
Albardines callados, secos gritos de garzas,
¿hacia dónde el camino se pierde en las barrancas?
Por una senda oblicua, cómplice del secreto,
cierto ángel sin alas desnuda el universo.
Allí está el pozo absurdo en que se hundió mi cuerpo
y el breve sol dibuja el espectro invertido.
2.
Indago las arenas perdidas
el olvido del sirirí
los espantados potros junto al río
la sombra algarrobal mordiendo su secreto
el largo preludio de los mirlos
y un ángel con mi aliento buscando en el abismo
las alas incendiadas.