Odiseo de Creta
1.
Como un gran dios fresco y luminoso
resplandece en sus versos Odiseo de Creta,
lleva en sí
tanta transparencia que vuelve transparentes los objetos,
desenvuelve su génesis de mitos subyacentes,
se enreda en ellos y vuela sobre Santorini y la isla desierta
sostenida en el aire por cuatro pájaros dorados,
reconstruye las antiguas delicias del sol corintio
y sus viñas
limoneros
alacranes.
Inventa metamorfosis casi sagradas
y su alegría va más allá de los gozos mundanos,
va más allá de los opuestos, reverdece la tierra pagana
sin nombrar los dioses perdidos.
Aunque tiene la memoria de su pueblo
sus agonías y resurrecciones,
pule los mármoles quebrados e inaugura
la palingénesis griega.
2.
Sus verbos alados levantan las rudas casas de los olivares,
elevan las amarilis de la fiesta
la caracola donde resonará el Egeo
los blancos sentimientos recién lavados
los desfiladeros y las montañas
luminizando el mundo circundante
-como poeta puro- con la señal de Linos en la frente.
3.
Odiseo libera las voces mágicas del aire y el agua
el misterio de la infinita luz logoica
la ardiente fuerza que fluye del polvo subterráneo
el temblor de los tréboles, el árbol del laurel, las verbenas
el trajín de cigarras y lagartijas,
el sueño de medusas y percas.
Alumbra con la luz dorada de su frente
el sortilegio de un pueblo extrañamente reclinado
en un mar transparente.
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