BUSCANDO EL DIÁLOGO
La bondad es necesaria dice
y baja los escalones de la cripta
de María Auxiliadora
a oscuras, tanteando
las lápidas, oyendo
sus pasos, y los pasos
de los que aquí
cavilan enterrados.
Y luego sube y sale.
-No, no es necesaria- le decía
en Petes el abogado
o contador, con el que había
ido a los bailes en la adolescencia
(un bar muy viejo, che, ¿por qué?)
y yo me vuelvo,
me vuelvo
porque no estoy hecho todavía
me vuelvo a hacerme. ¿Y qué es
estar hecho, che?- le pregunta
mientras lleva a los labios
un vaso de plástico. -Estar
hecho es tener casa y auto
y una casa y un auto para cada
uno de mis hijos. -Pero- le dice
si tu hijo mayor es
discapacitado, ¿cómo
va a manejar? -¡NO IMPORTA!
-contesta, porque yo al carnet
se lo consigo igual, tengo
amigos -¡Pero se va a estrolar!
-¡No tiene que MANEJAR, boludo! Sólo tiene
que tener el auto y el carnet (y la casa)
entendés, ¡no tiene
que ir a ninguna parte!- y se
zambulle en el aire
desde el Empire State, y los turistas
lo miran, un poco
sorprendidos, revoloteando.
-Y además, haber viajado
con la mujer a Europa. -¿Cuál mujer?
la de él, solo no vale. -¿Por qué?
-Porque es así. -Ahora todo el mundo
viaja, no estamos
nosotros aquí, acá,
acaso?
-Es distinto, vos
sabés por qué estamos. -Bueno,
en Europa no estamos. Vos tampoco
viniste con ella. -Estoy separado.
-¿Y cómo vas a venir? Sale
flotando de la fuente
del club de jazz, el público
se molesta, la conversación
es muy fuerte y no se puede
escuchar cuando Larry
cierra los ojos y hace hablar
a una guitarra cool, puesta,
como recién inyectada. Si no es
con una es con otra, hay muchas
mujeres. -Sí, pero, ¿a qué
lugar de Europa? ¿Y nada
más que una vez?
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