CÁNCER
Sauces de la hora de la nieve
inesperada, problemas
de los sueños, geografías
que otros rehusarán
creer, pero en la puerta
hay nieve, en el sauce
de las calles hay nieve
y yo nada más he abierto
he venido del baño acomodándome
los pantalones y he abierto
y había nieve y el Lincoln
Tunnel quizás esté cerrado,
y mi amigo esté esperando morir
con su esposa en Europa
pues no puede volver:
la policía del Estado lo busca
por falsificar el escudo en los documentos
por falsificar la cara de Sarmiento
por robar muchos billetes de cincuenta pesos
todos juntos, y mientras espera
el archivo de la causa
o indulto, mientras espera
que el país sea decente,
para él serlo, se muere
con su esposa: ha venido
especialmente de Europa
después de recorrer veintidós países
en 23 días, pero todos
de joda, cabarets, pizzerías,
comida buena, no del lugar,
y la próxima vez serán
otros 22 porque no ha dejado
amigos para volver a visitar
en ninguno de los 23 anteriores
y en Church Str., se muere.
¿Y no es mejor. boludo,
morirse acá, quién te quita
lo bailado (y ella
era fresca en la noche, qué
me decías?) comprarle
a tu hija una moto, son cosas
inolvidables. Poder, viejo,
poder y haber podido, ir,
putearla
a la maestra de la escuela
para que se deje de joder
y lo apruebe, es poder; no ser
esa pobre infeliz pretendiendo
saber, y el nene
sabe; ella
no sabe, no sabe lo que es
tener poder, eso es saber, qué poder
tenés con saber? Pero si él
supiera que se muere, no estaría
en Church Str., sentado
con su esposa. Él cree
que está volviendo, no muriendo. Y yo
puedo, podría,
volver. Cruzo la puerta
otra vez, voy al baño,
pero él no. Él tiene
lo que no sabe.
Hace rato que, como Maxie,
no sabe dónde está su muerte.
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