EN EL MORAL
El amarillito, preso
en su jaula, canta
para atraer a su compañero
a la jaula. Para
que quede atrapado junto a él.

El amarillito tiene
una cultura para justificar.
Es un vampiro, un pájaro
muerto que canta
para crear más pájaros muertos
que cantan.

El amarillito vuelve
a cantos tradicionales,
los renueva, vanguardista.
No puede amar
pájaros vivos, sólo
pájaros prisioneros.

El amarillito ya no lo oculta;
lo dice.

Queda bien clara la cosa
para cualquier otro amarillito.
Pero es fácil ceder
a la tentación.