EN EL VILLAGE
Te amé hasta que la
heroína te atrapó
definitivamente. Después
me fui caminando por esas calles
atravesaba un parque y llegaba
a un baldío, de ahí
por las cunetas, a la patria,
ardillas y sauces, paraísos
en flor, sobre el East River:
y la Guerra Sucia sigue me dijo
dentro del submarino-museo
el milico porque nadie ha sentido
solidaridad por nadie.
Las cunetas del barrio Cerámica
son tristes, naturales, las noches
de primavera me recuerdan
a mis amigos, su fraternidad
complicada, nacida con nosotros;
y cómo pueden
haberse perdido tanto, con el culo
corriendo a cuatro manos, heroísmo
de ser alguien antes de morir
para morir y no ser nadie. Cadáver
nada exquisito que ningún
vino nuevo bebe
empujando
apretando
sintiendo miedo
de no llegar a ser
nada; sabiendo
que no van a llegar
a ser nada, y el viento
húmedo, erótico, salí
del baile caliente, ella
me ponía la pierna al bailar
y su perfume, el viento
perfumado, el universo
estrellado, y el piso, por dónde
caminaba como por un sitio
sagrado, el del deseo
mío, sabido por los míos,
mis amigos, y por qué
ya no desean más, sino morir
y ser nada después de haber sido
algo? Si yo, Maxie, no
viniera aquí tan
frecuentemente, aquí donde
te inyectas con desesperación
porque no puedes
siquiera hablar, porque
mi hablar y el hablar del Presidente
te cansan, porque morir
y ser nada después de haber
sido nada es dulce,
es armonioso y dulce, es un río
la vida como un río
como un único sueño
continuado y sin saltos, despacioso
pero seguro de marchar;
nada y nada, nada en el alma,
nada en el viento que no anda
en nada.
Si yo, Maxie
no viniera a por ti, a verte
loca o en el sueño, profiriendo
verdades de tu vicio o religión,
tendría?
Tendría, Maxie, quizás?
amigos, eh,
tendría? Perdí
tiempo? (Si es que se puede
perder aire, perder peso
perder amigos, si se
puede).
O debía morir
antes de verlos así, o debía
haberme quedado
contigo
a morir.
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