FIN DE SIGLO
Yo era un niño mimado.
Egoísta. Sólo me importaba
el reconocimiento de los poderosos
(la maestra). Para ello,
hacía quedar mal a mis compañeros.

A cachetazos, la vida me ayudó.
Fui descubriendo el placer
de intentar comprender a los demás,
antes de que me odiaran. Ayudé.
Me ayudaron. Tuve hijos y, como todos,
me sacrifiqué por ellos.

Ahora que aprendí a ser solidario,
viene el mundo y se llena
de hijos de puta.