GOING TO HELL
Sin celosías.
En tu mundo las casas no tendrán celosías.
Caerá nieve.
La nieve que no querías sufrir en Pico Truncado, o en 
Deseado, aquí estará. No tendrás
más soledad. De cualquier parte
saldrán otros a hablarte,
a gustar el silencio de la mañana.
No podrás tocarlos, pero no querrás
tocarlos.
No podrás quererlos pero no querrás
quererlos. Y
lo que no podrás aunque
lo desees, es competir
con ellos. Ahora
sí que están hechos. Para
siempre. Ni una sola piedra
se moverá de esta ciudad. Ni una
sola persona nueva; empezará
a funcionar, como una película
eterna, y al terminar
empezará otra vez. Los hijos
se han muerto. No hay nadie
que quiera pagar nada.

Y hay ruido. El ruido
es una eterna repetición
de la vida, que no se repite.
El cielo tampoco se verá.
No habrá estrellas. Nadie
hablará de eso. Sin problemas,
nadie hablará de nada. Han
llegado. La ciudad te acoge
porque no puede hacer
otra cosa.  ¡Sus cosas
son incomprensibles!  ¡No hay
excursiones para verlas!
Sólo paseos a la angustia.
El jugador tampoco
se quedó sin compañía: ya todos
son tramposos.
No hay apuestas.
No hay respuestas.

En los bancos
los nuestros, muertos, quedan
esperando la nieve que los tape.
El deseo no era
más que el deseo de sobrevivir.
Pero¿quién?¿qué cosa?
¿Qué subsistirá
después de tanto aplaste?
No se supo. Quién sabe
no está aquí.
No ha llegado.

Ellos han vuelto
adonde no estuvieron
nunca.