LA EDAD MEDIA EN NYC
En Fort Tyron, entre los robles, una feria medieval, con early
music, vikingos, negros
vestidos de moros, porque en algún lado
hay que meterlos, y thank you,
sir, you are a noble man dice
un tipo que toca la flauta dulce,
naturalmente con barba, y
con voz y acento
medievales, o sea, ingleses, que es
lo que esta gente cree que es
la Edad Media, cultos, vivos,
como nosotros. Ah, ellos robarían,
le robarían a su madre, pero
no tienen necesidad, los envidio.
Hubo Viet Nam, o Cuba, pero Edad
Media, que no hubo, sí hay.
Perece una peña folklórica.
Al norte de Manhattan, gambeteándole
a Harlem, esquivando
la Historia, los ríos; traer
los Cloisters, pagados, que no
robados, no? ya financiados
por los visitantes ansiosos
que han robado para visitarlos.
You are a noble man, oh, yo iría,
le daría un dólar para que me
lo diga, pero qué, soy
demasiado culto. Y uno
que no lo fuera, no va ahí, va a Europa
con la señora, mientras
sus hijos, con su casa y auto, se abren
paso en la vida, solos, y crecen,
tienen con qué ir a Europa
con su mujer; y van, en efecto,
le compran casa y auto
a sus hijos, etc.
una enorme cantidad de casas
una enorme cantidad de hijos (o hijas)
una enorme
cantidad de autos,
se agolpan en las bocacalles, y
las casas
se agolpan donde están, se suben
unas a otras, y las medianerías
son terribles, crecen
hacia arriba también, y proliferan,
hinchadas por los sueños
de estar hechos
de sus dueños, que las inflan.
Y los castillos se quedan solos
sin princesas ni caballeros
cuando termina la fiesta.
A noble man. La música
sigue sonando entre los robles, pero
ya no hay
monasterios, sólo evangelistas
adúlteros. Todo, salvo el tránsito,
está bien. Salvo las medianerías, salvo
los sueños inflados. Los sueños
con partida de nacimiento. Los
sueños de viajar. Mejor
traer aquí a los castillos, con
los negros, pero
sería un camelo, cómo
aquí se va a hacer eso.
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