LA RARA CALLE SIN ESQUINAS
a Eduardo Valverde
No se puede doblar.
No se puede doblar por esta calle.
No se puede doblar para ir
a buscar a los amigos que se corrompieron;
para hablar con ellos.

Ellos están ahí, paseando
con la esposa, por los pasillos
de la Frick Collection.
Yo quisiera
que se pararan delante
del cuadro de Duccio
de Buoninsegna, ése
en que el demonio se cierne,
amenazante, sobre la ciudad
medieval, como King Kong
(de hecho, creo que el guionista
de King Kong, se inspiró
ahí). Sí, quisiera
decirles, a él y a la mujer,
que miren
al demonio sobre la ciudad, pero ellos
no se detienen en las galerías:
van a cien millas hora, los cuadros
pasan velozmente a su costado
como antes pasaban los yuyos,
a los costados de la vía, cuando uno
iba al pueblo a ver a los tíos
en tren.

Y yo no puedo
doblar. Dejar
esta calle, la buena
y buscarlos en los lugares
malos. Qué tonto fui
al ser así en la vida.