LOS ICONODULOS
Crecieron durante la guerra, el miedo
llegó a ser parte de ellos, a tal punto
que ignoran que lo tienen.
Todo fervor se olvidó; se parece
demasiado a la iconoclasia.
El emperador los ve burlarse
del fervor, y sonríe, "Están
muertos de miedo", piensa,
pero, lógicamente,
no se los dice. Razones
de estado se lo impiden.
Ellos quieren estar, no importa
a qué precio. Ellos
no quieren morir; ser
esclavos, pero no morir:
pensar no es peligroso
si justifica su forma de ser.
Su forma de ser
es denunciar a los iconoclastas,
ocupar el espacio
que deja el detenido
para calentarse un poquito
al sol.
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