MUERTE DEL PURO
Vivo dentro de una película
en mi casa los marcos
de las puertas son oscuros
y crema, ocre, del color
de las hojas de estos bosques (algunas)
el empapelado, casi blanco
y negro, mientras Sid
mata a Nancy, el ascensor
llega, y yo subo, y los dejo
con lo suyo.
Cada edificio
podría contener una ciudad
pequeña de la pampa; pero
el suave olor a humo
del ambiente
me recuerda las rucas en el sur,
ya lo dije. Qué raro.
Una esquina por fin.
La de mi muerte.
Lo sé
porque todos los avisos
están aquí; hay un
cartel, grande, con mi cara
que dice hes been
dead, y otras señales
esperadas: one way
(ya lo sabía), mudóse,
9 de Julio. Brooklyn, quiero
pasto, que me pise
el ganado, que haya montes
de dulces eucaliptus, paraísos
en lugar de este infierno.
Pero no es una verdad. Es una muerte
de película.
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