ORDU CADDESI
"La religión ejerce un efecto
nefasto sobre la capacidad
de consumo del hombre
actual, y, sobre todo, sobre
su facultad de ir siguiendo
los vaivenes de las costumbres", decía
el Conde español, fanático del destape,
en la vereda del lokanta, mientras
llovía ese domingo al mediodía
en Estambul.

"Por eso estos chicos musulmanes,
como nosotros en la época de Franco,
tratan a sus novias a la manera
de los años cuarenta en occidente"
Sí. O en Echesortu en los
cincuenta. "Çay, Ahmed, lütfen!"
Los jóvenes, salidos de la escuela,
bajo la lluvia, dejan que el cigarrillo
se moje entre sus labios. Estas
compañeras suyas no usan pañuelo
en la cabeza; algunas toman
el cigarrillo de sus amigos por un momento,
inclusive, y sus ascuas enfrentan
un minúsculo instante el frío
de la lluvia. Elementos
de su misma edad.

¿Oponerte al progreso? Actitudes
provincianas y románticas, ¿para eso
viajaste tanto?
Sin embargo, viajar en el espacio
es viajar en el tiempo. Estas
sonrisas, que veo ahora más cerca
son, aunque en ojos más verdes, las mismas
que aquéllas...¿Se darán
un jazmín, lo guardarán? Al fin
y al cabo, todo no es más que
agarrársela con el tiempo.
Darse tiempo. Mas que nada
para atrapar el miedo. Eso
es lo que no te deja hoy, este mundo.

Ya empezó antes, pero no siempre
fue así. El Conquistador
entró en esta ciudad, en su blanco
caballo, a los dieciocho años. Constantino,
el último griego, no era mucho
mayor. La vida era más corta, y se podía
hacer más cosas, pues una sola
ya era mucho. Habiendo
menos cosas que comprar, también,
uno puede sentirse más rico.
(Pues nosotros llegábamos a Echesortu
caminando; así teníamos,
además, tiempo para charlar;
y desde luego, volvíamos
a casa de igual forma. Y había
incluso tiempo de caminar solo,
para desear pausada
intensamente
lo que hoy hay que desear en unos 
pocos instantes, desgraciadamente).

"Pero ésta no es la cuestión" - me digo,
-ya que de ser así, yo no estaría
aquí, con el Conde. Tus elucubraciones
son propias de tu incipiente
vejez. Cortala".

Pero un tiempo
distinto. Eso
sí. Entraríamos
al tiempo, como antes
a una ciudad, por valentía
y salvajismo, desobediencia
masiva al ritmo
que se nos toca, ¿eh,

Conde? Él no
lo entendería, él cree
que está bailando muy bien.

Los jóvenes se pierden
en las calles de la ciudad.