PIEDRA ESCRITA
Así empieza: me olvidé
de hacer los deberes
por soñar con la chica
de enfrente. Química
de la paz es el primer
título. Dice: Los mudos
empiezan a hablar.
Y luego: No me importa
limpiarme la boca,
en las servilletas
escribo mis poemas.
Pero ellos, ellas, y
los semáforos
los susurrantes árboles
están ardiendo. Por
profundo misterio,
dentro tuyo
nació tu voluntad.
Fue informada primero
por tus ojos, tu estómago,
tiene bastantes datos,
dice. Tomala
con las manos.
¡Hola!
Pero ahora
que ya empecé
no sé qué hacer,
viento; comés
dónde,
te levantás cómo?
Mi deseo
no me deja
encontrar trabajo
si no hay trabajo.
Mi deseo de vos
he olvidado mi deseo de vos
para quererte
he vuelto a recordarlo
para cantar."
Son escritos
en la piedra, la piedra
los conoce, pero
no los puede
decir: "Decir
que las bellas
que el viento
implacable
acunó
son así."
Y eso que no
duerme, como
vos, mientras crece
el pasto, y también
el caballo de Atila.
Que bebe el agua
dulcemente.
Dulcemente
como el pasto que crece.
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