PRECISIONES
La vida sólo puede ser
un resultado; nunca
un proyecto. Y es
así, porque vivir no es
un trabajo. Si lo fuera,
si vida
y trabajo
se confundieran, no podría
haber trabajo explotado, o
no podría
haber cambios, pues no habría
tiempo libre
para hacerlos; o todo
sería tiempo libre
y no habría
explotación.

Y sólo un trabajo
presupone un proyecto
y una realización.
Una vida puede
ser -y es-
un resultado, pero
no se  puede proyectar.

Y las ideas
son  parte de la vida.
No lo son
cuando uno las fabrica,
cuando se toma
el trabajo de crearlas; pero
cuando se las conoce
cuando se
las examina, cuando
se las rechaza, o se
las adopta, entonces
ya se vuelven resultado
en uno. Mero
resultado. Y no sabemos
en realidad si ellas
son el resultado
buscado, como en el amor.