VOLVIENDO DE LA ISLA
Más de mil años después
habrá en Punta Barranca
un puente.
Un puente de repente.
Y volveré.

Ya no habrá zanjas.
De este lado
será del otro lado.
(El otro lado
habrá logrado
que este lado
lo sea).

Y yo me pararé
en el borde del puente
y diré: ‘’aquí hay un río
aquí hay un río’’.
Y desde el fondo de las calles
alguien contestará.

Saliendo desde adentro
de las manzanas, atravesando patios
y tapias, comedores
y árboles desecados,
con su cara de siempre
con su cara de mundo
desconocido.