Abril, mayo, junio

Está nublado 

El cencerro constante de tu voz repite la misma marejada: 

Está nublado 

Las piedras testifican tu cuerpo desnudo. 
Inhalo un demoníaco perfume de esporas penetrantes. 
Dejo mi lengua rozar tu cuello. 

Está nublado 

Tus labios en escorzo de la Tierra 
pronostican temporales. 

Una vez más la lluvia adherirá tu vestido delirante. 
Y querré tocarte 
en el fulgor del yodo; 
pensarte mujer de lupanares 
deprimida en la intemperie de mi ombligo. 

Está nublado