El mar
a Claude Achille Debussy
Diálogo eterno entre viento y superficie, desde el alba al mediodía siguiendo el juego de las olas; silencio, que primero es murmullo de espuma y violín hasta fagotes y trompetas con ritmo peculiar de calma y pasión. El mismo vaivén de aguas lo produce Debussy. Me acurruco en esta franja húmeda que te detiene dejando a tu pesadez de párpados alcanzarme consciente. El aroma que exudas retiene el aliento hasta el límite. Sólo tu presencia y la montaña inmutable consiguen despertar esa angustia perpleja. Toda imagen se borra destemplada, sin esencia.