Carminum III, 13 (A la fuente de Bandusia)
¡Oh fuente de Bandusia, más clara que el cristal,
digna del dulce vino puro! Mañana, y no sin flores,
te inmolaré un cabrito, cuya frente, ya hinchada
de sus primeros cuernos, busca amor y pelea.
En vano, pues tus frescas aguas teñirá con su sangre roja
este retoño de la alegre cabra.
No es capaz de alcanzarte la hora implacable
de la ardiente Canícula; tú ofreces
un frescor amable a los bueyes cansados
de arar y a la manada errática.
Te contarás entre las fuentes célebres,
pues he cantado el roble que se yergue
sobre tus peñas huecas, de donde
brotan tus linfas parlanchinas.
Traducción Luis Alberto de Cuenca y Antonio Alvar, 1981
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