Carminum I, 30 (A Venus)Oh Venus, reina de Gnido y Pafos, abandona tu Chipre tan querida y acude a la adornada estancia de Glícera, la que te invoca con numeroso incienso. Venga contigo el Niño ardiente y las Gracias de talles desceñidos; vengan las Ninfas y la Juventud, que sin ti a nadie atrae; venga Mercurio.Traducción Luis Alberto de Cuenca y Antonio Alvar, 1981