Carminum I, 38 (A su esclavo)Odio, niño, la pompa Persa. No me gustan esas coronas tejidas con las hojas del tilo. Deja de perseguir el lugar donde aún florece la rosa tardía. Solícito, procuro que nada añadas al sencillo mirto. El mirto te está bien a ti, que me sirves, y a mí, que estoy bebiendo al pie de la delgada vid.Traducción Luis Alberto de Cuenca y Antonio Alvar, 1981