LVIII Nuestra Lesbia, Celio, aquella Lesbia, aquella Lesbia a quien Catulo amó, más que a sí mismo amó, más que a todo lo suyo amó, ahora en esquinas y en callejuelas se las pela a los magnánimos nietos de Remo.
LVIII
Nuestra Lesbia, Celio, aquella Lesbia, aquella Lesbia a quien Catulo amó, más que a sí mismo amó, más que a todo lo suyo amó, ahora en esquinas y en callejuelas se las pela a los magnánimos nietos de Remo.