LXXV A tal extremo ha llegado mi corazón, Lesbia mía, por tu culpa, y tanto se ha perdido por su misma fidelidad, que ahora ya no puedo tenerte aprecio, aunque te vuelvas la mejor de todas, ni dejar de quererte por mucho que hagas.
LXXV
A tal extremo ha llegado mi corazón, Lesbia mía, por tu culpa, y tanto se ha perdido por su misma fidelidad, que ahora ya no puedo tenerte aprecio, aunque te vuelvas la mejor de todas, ni dejar de quererte por mucho que hagas.