Democracia
La bandera va hacia el paisaje inmundo, y nuestra jerga ahoga el tambor.
En los centros alimentaremos la más cínica prostitución. Masacraremos las revueltas lógicas.
¡En los países picantes y empapados al servicio de las más monstruosas explotaciones industriales o militares!
Adiós, aquí, no importa dónde. Reclutas de buena voluntad, tendremos una filosofía feroz; ignorantes para la ciencia, libertinos para el confort; que reviente el mundo que sigue. Esta es la verdadera marcha. ¡Adelante, mar!