Huellas

       A la derecha el alba de verano despierta las hojas y los vapores y los ruidos de este rincón del parque, y los taludes de la izquierda mantienen bajo su sombra violeta las mil rápidas huellas del húmedo camino. Desfile de magias. En efecto: carretas cargadas de animales de madera dorada, de mástiles y de telas multicolores, al pleno galope de veinte caballos manchados de circo, y los niños y los hombres sobre sus bestias más asombrosas: veinte vehículos gibosos, engalanados y floridos, como carrozas antiguas o de cuentos, llenos de niños emperifollados para una pastoral suburbana... hasta ataúdes levantando los penachos de ébano bajo su palio de noche, alejándose al trote de las grandes yeguas azules y negras.