El pino de Takekuma

      Al ver el pino de Takekuma, de veras sentí como si despertara. Desde la raíz el árbol se divide en dos troncos; según nos dijeron, la forma de ahora es la misma que tenía hace siglos. Recordé al maestro Noin. Hace mucho pasó por este lugar un señor que iba a tomar posesión de la gubernatura de Mutsu y cortó el árbol, para usarlo como pilar del puente del río Natori; y a esto alude la poesía de Noin: “no hay ya ni restos del famoso pino”. Una generación lo corta y otra lo vuelve a plantar; ahora, crecido de nuevo, parece como si tuviese mil años de edad. Realmente es hermoso:

Ya que no vuestras flores,
mostradle, cerezos tardíos,
el pino de Takekuma.

      Un discípulo llamado Kyohaku me dedicó, al despedirme, este poema. Así le respondí:

De los cerezos en flor
al pino de dos troncos:
tres meses ya.