Paisaje de Kisagata
Ríos o montes, playas o valles: había visto muchos y admirables pero ahora la idea de ver a Kisagata me atenazaba. Desde el puerto de Sakata caminamos y caminamos, subiendo y bajando colinas, hollando sableras, bordeando litorales y no habíamos avanzado más de unos diez ri cuando, el sol ya a ras del horizonte, el viento de alta mar amotinó las arenas y empezó a llover así vimos esfumarse el perfil del monte Chokai. Me dijo que si el paisaje con lluvia era hermoso -como ver algo en la penumbra- lo sería también sin ella. Con esta idea pernoctamos en la choza de un pescador, esperando que cesase de llover.
Al día siguiente por la mañana el cielo estaba despejado y la luz del sol matinal lucía radiante. Nos embarcamos en la bahía de Kisagata. Primero nos acercamos a la isla de Noin y visitamos el lugar en donde el Maestro estuvo recluido durante tres años; después desembarcamos en la orilla opuesta: allí todavía está un viejo árbol de cerezo, sobre el cual el Maestro Saigyo escribió el poema Reman sobre las flores. Muy cerca, a la orilla del agua, se encuentra un mausoleo que dicen es de la Emperatriz Jingu. El monasterio vecino se llama Kanmanju; nunca he oído que la Emperatriz hubiese visitado ese lugar. ¿No es extraño? En la celda del Prior del templo me siento y corro la cortina de bambú: la bahía entra por mis ojos. Al sur, el monte Chokai sostiene al cielo y la imagen de su mole flota sobre las aguas; al oeste, la barrera de Muyamuya cierra el paso a la ruta; al este hay un dique y, más allá, se ve el camino hacia Akita, que se adelgaza hasta desvanecerse; la mar se tiende al norte y el paraje golpeado por las olas se llama Shiogshi. La bahía tiene un ri aproximadamente de ancho y de largo. Se parece a Matsushima y es distinta. Matsushima se ríe y Kisagata frunce el entrecejo; a la serenidad une la melancolía y la quietud del paisaje pesa sobre el alma:Bahía Kisa:
Seishi duerme en la lluvia,
mimosas húmedas.
Mojan las olas
Shiogoshi
Las patas de las grullas
¡Qué fresco el mar!Sobre el Festival, Sora escribió este poema:
En esta Kisa
¿Qué guisos comerán,
el día del Festival?Un comerciante de la provincia de Mino, Teiji, escribió este otro:
Frente a su choza,
sobre la tabla echado:
sobre el frescor.Sora halló un nido de pájaros misago y compuso lo siguiente:
Nido del águila:
amores que no alcanzan
los oleajes.