Ruinas del castillo de Sato
Después de haber atravesado el vado de Tsukinowa llegamos a la posada de Senote. Cerca de la montaña, a ri y medio a la izquierda, se hallan las ruinas de la mansión de Shoji-Sato. Como nos dijeran que estaban en Sabano de Iitsuka, nos echamos a andar y preguntando por los caminos llegamos hasta Maruyama: ahí está el antiguo castillo de Shoji. Nos enseñaron lo que quedaba de la Gran Puerta en la falda del monte y los ojos se me humedecieron. En un viejo monasterio cercano se conservan todavía las estelas de la familia entera. Me conmovieron sobre todo los epitafios de las dos nueras. El llanto mojaba mis mangas mientras pensaba cómo estas dos mujeres, no obstante su sexo, habían inscrito sus nombres en los anales del valor. La estela que contemplaba merecía llamarse como aquélla de la antigua China: Lápida grabada con lágrimas. Entré en el templo y pedí una taza de té. Ahí enseñan como tesoros la espada de Yoshitsune y el morral de Benkei. Hoy es el primero del Quinto Mes.
Espada y morral:
Fiesta de Muchachos,
banderas de papel