Dormíamos abrazados Marilyn -te decía- Todas las madrugadas aseaba tu cuerpo tus agujeros Sin embargo me fallaste cuando más te necesité Pude haberte abandonado en medio del camino en llamas pero me aferré de vos como si fueras un idiota al que tenía que proteger Y ese amanecer te saqué las entrañas para arrojarlas al mar y ya en la fila acaricié tu cuerpo hueco y te dije adiós antes de tirarte en la fosa de los fusiles rendidos