Ese soldado nunca supo de qué  
mordisqueada manzana se había  
asomado como gusano al mundo    

Debió ser esa la causa por la que  
paseaba su garbo de sauce
en la llovizna ocultando un poco  
esos ojos de pescado reseco  
y parecía rebotar en el paisaje  
con la insistencia del bicho  
que choca contra un farol    

Debió ser esa la causa por la que  
se retiraba a buscarse para no  
encontrarse cuando regresara  
y no verse y esas cosas  
que se piensan    

Debió haber sido así  
Así nomás debió haber sido  
que no oyó la voz de alerta ni el silbido  
y cuando el viento negro  
se le metió por los agujeros  
ese soldado gritó  
“mamá”    

Lo único que gritó fue esa palabra