Se asoman cada noche uniformados de musgo desde la tierra parturienta Miran las luces del muelle y todavía sueñan con regresar algún día Oler de nuevo el barrio y correr hacia la puerta de la casa más triste y entrar como entran los rayos del sol por la ventana en la que ya nadie se detiene a mirar donde ya nadie espera la alegría