APOLOGÍA DE LA CEGUERA

      Los ciegos han cavado entre las ruinas y con escombros han construido nuevas iglesias bajo los acordes de un cuarteto. Acaso sea difícil imponer la nueva fe a los videntes pero bastará con más soldados que licuen el nombre de dios. Los ciegos esculpen rocas con los estigmas de la mentira, abrazan sombras y festejan sangrientas onomásticas; pero el Dolor es versátil como el azul del cielo y conoce atajos para convocar miles de ojos huecos. Ellos desterraron el placer de la mirada porque en sus tinieblas hallaron un rastro de pureza. Y ahora retumban las purpúreas maldiciones del hartazgo (hambre) en una oscuridad de bombillas. Pero confiar el tacto de sus labios a un designio de luz oscura comporta riesgos: gemas exquisitas relucen en manos de un monstruo esperanzado.