BLEU BINOCHE
A K. Kiéslowsky
Julie ¿por qué perdiste la inocencia? ¿Qué ángel te llenó de inquina el ser? ¿Por qué el mar nos devuelve muertos? ¿de qué lado están? ¿dónde se esconden? Pregúntales si se quedarán a cenar porque me estoy quedando solo y es tan grande el mundo el mar que caben en la casa de un caracol ¿Acaso las almas enigmáticas que aman ideales elevados no se sienten anestesiadas por el ojo azul de cobalto? ¿Acaso debo abandonar mi sueño y enterrar las espuelas azules o debo mirar el espejo de eneas y compartir las formas del índigo (1) con poetas privados de simetrías? Acaso el mar sea tumba abierta pero sus olas avanzan más lejos hacia atrás en la habitación azul desvaneciendo rencor y silencio y tu nombre -Eunice- es el recuerdo de una partitura donde mi mano trace los signos del sosiego, sinfonía de cuerpos presos en redes de SAL, Odio y olvido.
(1) El pigmento azul índigo (en la figura) se obtiene de algunas especies de la plantas del género Indigofera. Proporciona un color azul a la piel y a las secreciones renales. En dosis muy altas puede causar irritación gastrointestinal y desarreglos nerviosos. Se sintetiza químicamente desde el año 1869. Su formula estructural es simétrica y sugiere analogías con los pigmentos azo.