EL CONJURO DE LA EPIBATIDINA (1)
Que la molécula nos una. Que su veneno convierta príncipes en ranas. ¿Acaso crees que un esqueleto de carbono, nitrógeno y cloro puede florecer en la antípoda de un cadáver? Que Chantal nos ayude a aliviar dolores frente al espejo de los conjuros: ¡Qué poderosa analgesia la del olvido! Porque del amor y sus moléculas no quedará más que humo y palabras: mentiras tan bien trabadas que parecen dirigidas a un único fin verdadero: unir contrarios en la horma de un zapato.
(1) La epibatidina es una sustancia venenosa segregada por la piel de una rana neotropical llamada Epipedobates tricolor que habita en los bosques desde el sur occidente de los Andes ecuatorianos hasta el norte del Perú. Los indígenas la usan para cazar con sus cerbatanas. A partir de sus secreciones se ha sintetizado un fármaco análogo que se usa como analgésico.