EL PERFUME DE CHRISTINE
(La puta del pintor)Hasta el pecado del santo puede ser una profecía
V. HolanNo eres joven ni hermosa, mujer, pero si tu vientre posee poderes pelágicos: ¿Por qué bebes esa ginebra caliente como una esfinge reseca? ¿Por qué te enfureces ante palabras amables? Tú sabes que los laberintos de la vida tienen más sombras que luces, más arrugas que sangre; hacia ti tiendo mi mano como soga que salva.
¡Qué Gran-Señora-la-Pobreza! Si nos abrazamos frente a un espejo enceguecido, me arriesgaré a la adicción de tu desnudez. Acaso sea mejor imaginarte junto a la hija del pecado... en el umbral de alambre, donde el futuro repita dramas de dolor: negros cuervos sobre un campo de trigos...