EL PERFUME DE LA CANTINERA
A M. José
Si el dolor ya no te retiene ¿qué haremos sin ti? Si una ración de jamón no es capaz de reanimar a una absurda diosa desvanecida ¿qué haremos sin tu disposición? Acaso sólo rezar mientras un cortejo fúnebre salda su treno inaudible con un coro de ángeles vengativos, aquellos que en tu sueño exigieron la forma exacta de tu corazón.