ENTRE FUEGO Y CENIZA (2)
Entre el azul y la ausencia miro el prodigio de tu desnudez.
Fugitiva del frío ansías el cáliz de mi ceniza. En tus manos no albergas salamandras, por eso acaricio la hendidura de tus senos que suben hacia la hermosura. ¿Cómo evitar que mi cuerpo se confunda con(tra) el tuyo? Con vocación de espesura tu vientre soporta el peso milenario del olvido. Un dolor estalla lo íntimo. No podré vivir como antes sabiendo lo que ahora sé: la negra máscara del verbo, el animal transitivo que anida tu piel.Entre fuego y ceniza,
-he aquí consumado-
el único paraíso perdido.