PELVIC PAIN (1)
(DOLOR PÉLVICO)

      ¿Alguna vez has sentido un dolor que disfrutaras, un dolor que quisieras que perdurase? A mí la enfermedad me obsequió implantes de titanio y pude ponerme de rodillas ante Él; cuando rompiste émbolos en mi pelvis ya no hubo más polvo ni sombra, más palabra que este cruce donde florecen rosas negras.

      Quienes se han autolesionado alguna vez, aquellos que hurgan en sus heridas pueden ser considerados enfermos mentales, pero ¿qué terapia es adecuada? Aislarse del umbral de luz o acaso modular histaminas, para impedir que la más ligera caricia se transforme en amargura. Acaso, para que tu beso deje su hematoma impreso en mi cuello, hagan falta plegarias de piel: gritos órficos. Así, unidos en el dolor, presiono tu pubis para detener las horas, porque no hay reloj (ni palabra) suficiente para decir un cuerpo encendido... acaso la fatiga nos rinda en el tálamo de huesos, cuando los orgasmos cambian (nos cambien) la mudez del rostro...

(1) En la figura se muestra la histamina, uno de los principales
mediadores del dolor.