SÓLO VIENTO
El rojo y el negro se mezclan en el poema. Para no morir, mirar hacia el lado dulce allí donde el carmín sustituye a la sangre y el Dolor se cura con color de alcohol. Nunca fuiste mía, o tal vez, un instante cuando tu sueño reposó en mi almohada y creíste más en la espina que en la rosa que sangraba como un corazón abierto. Encendiste el mar con lunas y estrellas. Uniste el estrecho istmo de dos ciudades. Fuiste isla soleada en el sempiterno tiempo mientras yo era viento que lleva doncellas: sombra que devana su destino de ceniza; sombra al cruce de los vientos del dolor.